A nadie se le escapa la grave situación de contaminación que ha provocado el uso y abuso del plastico a escala planetaria. Esta semana, el primer ser humano en sumergirse en la Fosa de las Marianas, a más de 10 km de profundidad en el océano Pacífico, descubría restos plásticos en ese lugar. La situación es tan preocupante que los geólogos estamos debatiendo seriamente en cambiar de época: del actual periodo geológico del Holoceno al Antropoceno (o como ya se va conociendo informalmente “Plasticoceno”).

Con semejante panorama, las soluciones deben ser drásticas y rápidas. Tenemos que cambiar nuestra manera de consumir y la forma en que adquirimos nuestros bienes. Sin embargo, los responsables de este desastre, empresas que fabrican, venden y distribuyen estos envases de un solo uso (con la permisividad de las administraciones), muestran poco o nulo interés para reducir la contaminación que provocan.

Todos ellos pretenden seguir con su negocio y como única alternativa plantean que sus productos plásticos sean reciclables. ¿Solo eso? Como demostró Greenpeace en su último informe  únicamente con el reciclaje no lograremos dar respuesta a la contaminación que sufre el planeta a causa del plástico. En nuestro pais pocos de los envases plásticos se recuperan, el resto termina contaminando el entorno (enterrados, incinerados, exportados o arrojados al medio ambiente).

Las soluciones tienen que venir de la mano de todos los actores implicados en el problema: empresas, supermercados, gobiernos y ciudadanía. Es necesario un serio cambio de mentalidad que acabe con el “usar y tirar” y que fomente la cultura de la reparabilidad, la reutilización y el intercambio. Esto no implica que dejemos de separar nuestros residuos, hay que hacerlo más y mejor. Pero esto se tiene que complementar con reducir y cambiar radicalmente nuestro modo de consumir.